Cómo organizar un viaje con amigos

Hay distintos tipos de viaje: en solitario, en pareja, con niños y hasta con mascotas. Pero cualquiera que lo haya probado podría decir que viajar con amigos/as es de las mejores experiencias para disfrutar en la vida. Los viajes con amigos incluyen complicidad (el código de amistad indica que lo que pasa en el viaje queda en el viaje) risas, anécdotas bizarras (¿qué mejor que tener a tus amigos que te apañan en tus locuras?) e incondicionalidad. En este post me gustaría compartirles algunos consejos para organizar un viaje con amigos (y no morir en el intento!) ya que algo que debe ser genial, puede convertirse en un problema si no se tienen en cuenta ciertas cuestiones.

Consejos para organizar un viaje con amigos (y no morir en el intento!)

Empecemos por lo primordial: Planificación, paciencia, flexibilidad y comunicación son las claves para organizar un viaje con amigos.

1) Elegir bien los compañeros de viaje

Puede parecer obvio pero no lo es. Muchas veces nuestros mejores amigos no son compatibles para viajar. Y no tiene nada que ver con el cariño. Pueden quererlos un montón pero en el día a día, en la convivencia, o en los planes para viajar, pueden no ser los mejores compañeros. Simplemente porque tienen gustos diferentes (y no tiene nada de malo) pero a la hora de viajar el tener distintos ritmos, por ejemplo, puede ser un problema. Conviene elegir aquellos que tengan personalidades más compatibles, que coincidan en gustos e intereses y tener en cuenta sus actitudes (evitar las personalidades conflictivas o que no colaboran).

2) Encontrar una fecha que les vaya bien a todos

Quizás esto sea lo más difícil, buscar una fecha en que todos puedan viajar y que nadie tenga otros planes o compromisos. Siempre aparece el “en enero tengo un casamiento”, “no tengo vacaciones esa quincena”, “el 18 cumple mi novio y quiero estar”, etc.  En ese momento de planear tengan en cuenta todos los compromisos previos, no vale avisar sobre la fecha me olvidé el cumpleaños de mi ahijado 😛 Pero cuando coinciden es genial!!! (Se siente algo así)

3) Elegir el destino y planificar las actividades

Aquí tiene mucho que ver los gustos e intereses del grupo de amigos. ¿Quieren descansar y hacer un viaje de relax o van en búsqueda de destinos aventureros? ¿Prefieren las playas o las montañas? ¿El frío o el calor? Conviene hacer todas esas preguntas y más! ¿Prefieren las grandes ciudades o los pequeños pueblos? ¿Hospedarse en hotel o camping? ¿Relax o fiesta? Muchas veces los destinos también se eligen por las ofertas que se encuentran en los aéreos. (Sabemos de muchos grupos de amigos que decidieron sus vacaciones por las promociones de vuelos baratos que encontraron en Volemos!) En el buscador pueden seleccionar la ciudad de salida, la fecha y el tiempo de estadía y seleccionar “No lo sé, quiero ver Ofertas” y te mostraremos las opciones más económicas para ese momento. “Jugar a la ruleta” siempre es divertido (y económico). Otras veces ocurre que tienen conocidos o familiares en tal lugar y también la cuestión ahorrativa termina decidiendo el destino final. En cualquiera de los casos el diálogo y la comunicación será muy importante. Es bueno conversar sobre el itinerario, el horario de salida, si harán paradas, etc. Saber qué es lo que quiere o le gustaría a cada uno es el paso principal para que las vacaciones sean un éxito. Se puede hacer votación para decidir en lo que no se está de acuerdo.

Por otro lado, es aconsejable planificar las actividades que van a realizar durante las vacaciones y organizar qué van a visitar o hacer cada día para evitar conflictos sobre la marcha e improvisar. Aunque claro, también está bueno dejar unos días libres porque los planes también se pueden modificar o pueden surgir nuevas actividades sobre la marcha y dar lugar también a momentos de improvisación (que suelen ser casi siempre los más recordados por el grupo de amigos, soy fan de la frase “El mejor plan es el no plan”)

4) ¿Hay un número ideal para viajar en grupo?

Claro que no, depende de cada uno, pero sepan que cuántos más son, más difícil será la logística y el desplazamiento. Por experiencia un buen número son tres o cuatro personas, también a la hora de hacer excursiones, alquilar autos o una habitación en un hostel es un buen número y permite ahorrar dinero. Más de siete puede ser conflictivo porque es más difícil ponerse de acuerdo o lo que termina pasando es que se arman subgrupos.

5) Respetar los espacios y momentos individuales

Que viajen en grupo no significa que tengan que hacer TODOS lo mismo TODO el tiempo. Respeten los tiempos y espacios individuales. Nada de ofenderse. Si, por ejemplo, uno quiere ir a la playa temprano y otro seguir durmiendo que no sea un problema o si uno ya conoce un lugar y prefiere recorrer otro barrio no lo dejen de hacer. Sino luego lo que probablemente pasará que es vengan los reproches. Permítanse algo de independencia y tendrán una experiencia nueva que contarse al final del día. Que no haya “líderes” que decidan por todos qué hacer, cómo y cuándo. Sin embargo, conviene no aplicar esto durante largos períodos, en sitios peligrosos, o horarios nocturnos en lugares que no conocen, acuérdense que están en un viaje de amigos. Pueden acordar un horario o punto de regreso e intercambiar luego los relatos.

6) Respetar los códigos de convivencia

Por muy buenos amigos que sean, convivir es muy distinto. Cuando son pocos días y estamos en “modo qué feliz estoy de vacaciones” no suelen haber mayores problemas pero cuando los viajes son más extensos no está demás consensuar ciertas pautas de convivencia. Como dije anteriormente, la comunicación lo es todo. Nada formal pero pueden charlar sobre el orden de la habitación, la limpieza en la cocina o en el baño (espacios comunes) los horarios para levantarse y los ruidos, los fumadores respetar los espacios de los que no fuman, condiciones mínimas de higiene, las fotos que permiten publicar en las redes sociales…en fin, códigos de convivencia y de amigos!

7) Distribuir las tareas

Cuando realizamos un viaje con amigos es típico que una sola persona se haga cargo de mucha de la organización del viaje y que mucho peso caiga sobre uno solo de los integrantes. Para evitar conflictos y desgastes saber repartir las tareas u organizarlo todo entre todos será una de las mejores formas de empezar con buen pie el viaje.

Antes del viaje, conviene hacer un listado con todo lo que van a necesitar y que cada uno se encargue de una tarea en concreto. Mejor si esas tareas van acorde a las personalidades de cada uno. Si uno es más organizado y le gusta investigar que se encargue de buscar alojamiento o actividades para hacer, si otro le interesa la gastronomía qué se encargue de la comida, si alguien se da maña con los números puede hacerse cargo de todo lo relacionado al dinero y presupuesto, etc. Lo mismo una vez llegado al destino. Recuerden siempre que si reservan con la mayor antelación posible, su bolsillo se los agradecerá. De esta forma, todos tendrán su espacio de opinión y la responsabilidad no recaerá en una sola persona.

8) Hablar de dinero: “Cuentas claras conservan la amistad”

Hablen de dinero desde el principio. Puede llegar a ser un tema incómodo pero es fundamental. ¿Cómo costearán el viaje de las vacaciones? Para evitar problemas al regreso del viaje o en el mismo destino conviene hablar de antemano todo. ¿Cómo se dividirán los gastos? ¿Quién pagará qué cosa? ¿Cuál es el presupuesto con el que cada uno cuenta para sus vacaciones? ¿En qué prefieren gastar el dinero? ¿Cocinarán o comerán siempre afuera? En cuanto a las excursiones ¿cuántas harán y a qué costo? ¿Los desplazamientos serán en colectivos, taxi, tren o a pie? ¿Habrá presupuesto para darse ciertos gustos o será modo gasolero? Son todas preguntas que los que viajan deberían responder. En lo personal, siempre hablamos de antemano todo y decidimos poner un fondo de gasto común por semana, por ejemplo, y cuando se gasta se repone. Y siempre hay un encargado del dinero (el que ande bien para los cálculos y sea responsable, claro!). Después los gustos o compras (como los regalos) van por cuenta de cada uno. Y siempre conviene anotar todo en el momento de pagar porque luego la memoria suele fallar 😉 (y más después de un día de cansancio o de muchas cervezas encima)

9)  Usar la tecnología a nuestro favor

En tiempos modernos y para estar informados de todo lo que ocurre en la organización del viaje puede ser muy útil crear un grupo en WhatsApp o Facebook. Además, existen herramientas como Google Drive en las que pueden crear una hoja de datos e ir anotando el itinerario del viaje, los gastos, direcciones de alojamientos e ir compartiéndolos. De esta manera todos tendrán la información importante a mano.

Una aplicación útil para organizar los viajes es TripCase. Es una app que organiza y mantiene actualizada toda la información de cada viaje, gestionando itinerarios con datos precisos (reservas, números de vuelos, transportes) en un sólo lugar.

10) Ser flexibles y saber ceder

En un viaje con amigos hay que tener la capacidad de ser flexibles y saber ceder. No es un viaje apto para caprichos. Seguramente, por ejemplo, habrá alguna comida que no les encante pero que para colaborar con el grupo la comerán sin objeciones o escucharán canciones que no serán sus favoritas. Otro concepto clave para que un viaje con amigos sea un éxito es la generosidad. Hay que comprometerse con el viaje y saber que no es solo tu preciado tiempo el que importa. Individualistas abstenerse (si prefieren hacer siempre lo que se les antoja mejor les conviene viajar solos -y será una gran experiencia, sin dudas). En los viajes con amigos no hay espacio para el egoísmo y la pereza. Si colaboran entre todos el viaje saldrá genial! Ante los desacuerdos, las votaciones deberían reinar en la convivencia. En caso de empate, pueden hacer el famoso ‘piedra, papel o tijera’ o tirar una moneda al aire. Estos juegos de azar quizás les parecerán infantiles pero pueden salvar disputas de una manera distendida y divertida.

La yapa! Al regresar juntarse para compartir

Una vez finalizado el viaje siempre es bueno reunirse para compartir las fotos y videos y armar algún backup grupal para no perder registro (si bien muchas fotos serán parecidas también es muy curioso descubrir cómo el mismo viaje fue registrado de modo distinto por todos sus integrantes!) También suelen quedar cuentas para arreglar (cuando llegan los resúmenes de las tarjetas de crédito, por ejemplo) y ropa u objetos para devolver que se hayan prestado durante el viaje (otras veces no se devuelven, puede pasar con los amigos jeje). O muchas veces las compras y regalos de último momento suelen distribuirse en distintas valijas para repartir el peso del equipaje al volver.

¡Y por qué no, también reunirse para empezar a soñar el próximo viaje juntos! 🙂

Fuente: Volemos

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